LA BOHÈME, EN EL REAL. DESTELLOS DE LA MEMORIA


La ópera de Puccini, que estará en escena entre los días 11 de diciembre y 8 de enero, llegará al Teatro Real en una coproducción con la Royal Opera House y la Lyric Opera de Chicago.


La dirección musical correrá a cargo de Paolo Carignani, que debutará al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real con dos repartos distintos encabezados por las sopranos Anita Hartig y Yolanda Auyanet (Mimì) y los tenores Stephen Costello y Piero Pretti (Rodolfo).

El prestigioso director teatral británico Richard Jones es el responsable de la puesta en escena de la ópera, dirigida en el Teatro Real por Julia Burbach.

Las funciones de La bohème cuentan con el patrocinio de la Fundación Banco Santander.

La génesis de La bohème, y también el desarrollo de todo su proceso creativo hasta el estreno de la ópera en el Teatro Regio de Turín el 1 de febrero de 1896, están minuciosamente documentados gracias a la abundante correspondencia entre Giacomo Puccini, su editor y mentor Giulio Ricordi, y los libretistas Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, que iniciaron su tormentosa y fructífera colaboración en esta ópera, escribiendo posteriormente los libretos Tosca y Madama Butterfly.

Partiendo del libro Escenas de la vida bohemia, de Henri Murger (1882-1861), nacido como una serie de relatos autobiográficos publicados en forma de folletín, los dos libretistas, siempre celosamente dirigidos por Puccini, construyeron un libreto coral, en el que cuatro jóvenes artistas bohemios sortean las dificultades económicas y las inclemencias del tiempo con humor e ilusión, buscando su lugar en un París efervescente, bullicioso e invernal.

La historia de amor trágica entre uno de ellos, Rodolfo, aspirante a poeta, y la sastrecilla Mimì, cuya muerte, inexorable, les sorprende, articula una especie de camino iniciático que despide los desenfrenos y sueños de la juventud y revela la vida real, con toda su contundencia y transcendencia.

Con su genial paleta orquestal, su dominio de la prosodia y su enorme talento dramático, Puccini va construyendo la personalidad de los jóvenes con su característica habilidad para articular los destellos más anecdóticos y divertidos de lo cotidiano con los sentimientos más hondos, pasionales y arrebatadores. Así, entrelaza sus frases cortas “de conversación” con otras de enorme aliento melódico y dramático. Su orquestación sugiere, con enorme eficacia tímbrica, desde detalles tan nimios como el serpenteo de las llamas o el tintineo de las monedas, hasta las ‘ambientaciones’ casi cinematográficas de la desangelada buhardilla, del bullicio del París navideño, o de la soledad y privaciones de la pobreza.

La evocación de momentos pasados como si fueran destellos que la memoria revive y actualiza está magistralmente recreada con la utilización de motivos musicales asociados a emociones, sentimientos, o incluso a objetos a los que Puccini concede un enorme poder simbólico, como la vela de Mimì, la cofia rosa que le compra Rodolfo, el gabán de Colline, o el manguito que calienta las manos frías de la protagonista en su lecho de muerte…

Son estos momentos que vienen y vuelven con la memoria, que están escondidos y asoman con las vivencias que suman y construyen el camino la vida, los que vertebran la nueva producción de La bohème que se podrá ver en el Teatro Real.

En su propuesta dramatúrgica, el prestigioso director de escena británico Richard Jones y el escenógrafo y figurinista Stewart Laing presentan la ópera como una sucesión de Escenas de la vida bohemia presentadas al espectador sin ocultarle los trabajos de backstage que normalmente desarrollan los técnicos detrás del escenario. Así, el público ve como se cambian los decorados, cómo se utilizan diferentes artilugios para lograr efectos teatrales y cómo se amontonan elementos escenográficos en las bambalinas, como si fueran retazos de vida apiñados en la memoria.

Situándose en el lugar privilegiado, el espectador contempla permanentemente el pasado y el presente de los personajes, incapaz de sumergirse en el París frío y efervescente de los jóvenes bohemios porque lo verá siempre representado sobre el escenario. Pero este artificio del ‘teatro dentro del teatro’, en que se confunden el tiempo real y el teatral, el espacio del público y del artista, el drama de la ópera y sus metáforas, llevará al espectador a una interpretación más rica de la obra de Puccini, potenciada por su visión desde distintos ángulos, pero también con sus reflejos.

Dos repartos darán vida a esta popular ópera coral, en la que destacan, en los papeles principales, las sopranos Anita Hartig y Yolanda Auyanet (Mimì), los tenores Stephen Costello y Piero Pretti(Rodolfo) y las sopranos Joyce El-Khoury y Carmen Romeu (Musetta), secundados por los barítonos Joan Martín-Royo y Manel Esteve (Schaunard), Etienne Dupuis y Alessandro Luongo(Marcello); los bajos Mika Kares y Fernando Radó (Colline) y Roberto Accurso (Alcindoro); y el tenor José Manuel Zapata (Benoît).

La dirección musical correrá a cargo de Paolo Carignani, que estará al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real y de los Pequeños Cantores de la ORCAM.


API Agencia Prensa Internacional


 

Mar Barbero

<p>Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Titulada Superior en Danza Clásica y Danza Española por el Real Conservatorio, lleva más de 30 años en el mundo de la Comunicación.</p>

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