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AFEITADO Y CIENCIA…

Mazy.

Porque, después del afeitado, la ciencia también tiene algo que decir


El momento frente al espejo, con la espuma y la cuchilla, parece inofensivo. Pero la piel no lo percibe así, pues se trata de una fricción directa y estrés repetido. Y así nos lo explica Èlia Torroella, investigadora científica, farmacéutica y cofundadora de Qwadrum.

Afeitarse es uno de esos pequeños rituales diarios que definen cómo empieza el día para muchos hombres. Pero detrás de este gesto, su piel sufre un estrés silencioso que, con el tiempo, puede afectar su aspecto y confort.

Tal y como explica la investigadora, “afeitarse no es solo eliminar el vello, es un acto que somete la piel a una fricción directa. La cuchilla arrastra células muertas, altera el manto hidrolipídico y deja la superficie cutánea más expuesta y vulnerable”.

Estas son algunas de las razones por la que tras el afeitado es habitual que la piel se sienta más tirante, sensible o enrojecida, y sin una barrera cutánea fuerte, lo que puede favorecer la deshidratación y esa sensación de molestia.

“Este proceso del afeitado provoca microcortes, irritación e inflamación de la barrera cutánea, por lo que es importante ayudar a la recuperación de la piel tras el afeitado”, afirma Torroella.

Muchos hombres creen que después del afeitado basta con un poco de frescor. Sin embargo, como destaca Èlia, “la realidad es que el proceso del afeitado es agresivo para la piel por lo que es importante reparar, calmar, hidratar y proteger la barrera natural de la piel”.

Entre los activos que pueden ayudar a la piel del hombre tras el afeitado, la farmacéutica destaca algunos como el pantenol, el alfa-bisabolol, la niacinamida o el ácido hialurónico. “Por una parte, el pantenol resalta por su capacidad para favorecer la regeneración de la piel y la reparación de la barrera cutánea y sus propiedades calmantes que ayudan a reducir el enrojecimiento y las molestias, proporcionando alivio a la piel”.

“Por la suya, el alfa-bisabolol aplicado tópicamente tiene propiedades calmantes, anti-inflamatorias, y ayuda a regenerar la piel, el ácido hialurónico refuerza la hidratación, y la niacinamida mejora la barrera cutánea de la piel”.

En Qwadrum a la hora de crear su propio after shave querían ir un paso más allá. No solo querían que la piel quedara reparada tras el afeitado, sino que también el producto actuara contra el envejecimiento, y con una formulación de muy rápida absorción.

Esta es la razón por la que el Anti-aging after shave balm  además de activos calmantes e hidratantes como el pantenol, el alfa-bisalobol o compuestos de ácido hialurónico en diferentes pesos moleculares, también contiene activos como la niacinamida o el acetato de vitamina E.

“Con la niacinamida ayudamos a reducir la hiperpigmentación, mejorando así el tono de la piel; estimulamos la producción de colágeno, reduciendo visiblemente la aparición de líneas de expresión y arrugas; mejoramos la elasticidad y la luminosidad de la piel; y damos un efecto estabilizador sobre la función de la barrera epidérmica, consiguiendo así una potente acción antioxidante y antienvejecimiento”.

Por su parte, “el acetato de tocoferilo o vitamina E se incluye en esta fórmula por su acción antioxidante que ayuda a neutralizar los radicales libres que dañan las células cutáneas y contribuyen al envejecimiento”, menciona la cofundadora de Qwadrum.

En definitiva, gracias a esta combinación de 9 activos, la marca simplifica la rutina de cuidado de los hombres, haciendo que cuidarse la piel para ellos sea más sencillo, haciendo que un gesto tan común como el post afeitado se convierta en una estrategia más para combatir contra el envejecimiento.

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