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Después de un día de playa…
Mientras nos preocupamos por el sol, el bronceado o las manchas, el verano provoca cambios invisibles que afectan al tono muscular, la hidratación de los tejidos y la firmeza del rostro y del cuerpo.
Los expertos recuerdan que la piel no es la única que acusa los efectos de las vacaciones.
Después de un día de playa, la mayoría de las personas se miran al espejo para comprobar cómo ha quedado el bronceado.
Si la piel está demasiado roja, si aparece alguna nueva mancha o si necesita más hidratación. Sin embargo, hay una realidad que el espejo no refleja y que, con el paso de las semanas, acaba haciéndose evidente: el verano también transforma aquello que no vemos.
Las altas temperaturas, la deshidratación, la disminución de la actividad física, los largos desplazamientos, el exceso de horas sentados o tumbados y la pérdida de las rutinas habituales afectan no solo a la piel, sino también al músculo y a la calidad de los tejidos.
Son cambios silenciosos que no se perciben de un día para otro, pero que explican por qué muchas personas sienten que, al volver de vacaciones, su cuerpo ha perdido firmeza y su rostro muestra un aspecto más cansado.

«Nos hemos acostumbrado a pensar que el verano deja huella únicamente en la piel, pero la realidad es que los cambios más importantes suceden debajo de ella. El músculo pierde estímulo, los tejidos se deshidratan y el organismo entra en una dinámica que, semanas después, se traduce en pérdida de firmeza y de calidad tisular. Cuando esos cambios se hacen visibles en el espejo, en realidad llevan tiempo produciéndose» explica Alexander Pérez, CEO y fundador de Wonder.
Alexander Pérez Roldán destaca cuatro efectos que pasan desapercibidos durante las vacaciones:
Pérdida de tono muscular
Reducir la actividad física o modificar las rutinas durante varias semanas favorece una disminución del estímulo muscular, tanto en el cuerpo como en el rostro.
Deshidratación profunda de los tejidos
Aunque la piel se hidrate con cosméticos, el calor favorece una pérdida de agua que repercute en la elasticidad y en la calidad de los tejidos.
Inflamación
El exceso de sal, las comidas fuera de casa, los viajes o las altas temperaturas favorecen la retención de líquidos y la sensación de pesadez, especialmente en piernas y abdomen.
Fatiga muscular facial
El rostro también tiene musculatura. Con el paso de los días puede perder tonicidad, haciendo que el óvalo facial se perciba menos definido y las facciones parezcan más cansadas.
La suma de estos factores explica que muchas personas no noten grandes cambios durante las vacaciones, pero sí al regresar a su rutina, cuando el espejo comienza a reflejar un rostro menos descansado y un cuerpo con menor firmeza.
En este contexto, cada vez cobra más importancia una visión global del cuidado estético, en la que no solo se trabaja sobre la superficie cutánea, sino también sobre la musculatura y los tejidos que sostienen el rostro y el cuerpo.
Wonder Face y Wonder Visage estimulan la musculatura facial mediante tecnología de estimulación neuromuscular, ayudando a redefinir el óvalo, mejorar el tono y recuperar una expresión más descansada de forma no invasiva. En el caso de Wonder Face a esta tecnología se suma la radiofrecuencia.
Por su parte, Vigor Thermodexia trabaja sobre los principales grupos musculares mediante estimulación neuromuscular de alta intensidad, favoreciendo la activación muscular, mejorando el tono y contribuyendo a recuperar una silueta más firme tras los cambios propios del
verano.
«Nuestra filosofía es actuar sobre la causa y no únicamente sobre el síntoma. Si queremos que el rostro conserve su estructura o que el cuerpo mantenga un buen tono, debemos cuidar el músculo, porque es el soporte sobre el que descansa todo lo demás. Igual que protegemos la piel del sol, deberíamos preocuparnos por mantener activa esa arquitectura interna durante todo el verano«, afirma Alexander Pérez Roldán.
Los especialistas recuerdan que la recuperación no debería comenzar cuando ya han aparecido los signos visibles de flacidez o cansancio, sino mientras todavía se están produciendo esos cambios invisibles.
«Esperar a septiembre para empezar a recuperarse es llegar tarde. El mejor momento para intervenir es mientras el organismo está experimentando esos pequeños cambios que aún no percibimos. La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para mantener un cuerpo fuerte y un rostro firme a largo plazo», concluye Alexander.
