PROTÉGETE DEL SOL CON MONTIBELLO

Mika Mellark.

Protector solar, la mejor defensa para combatir el daño solar y prevenir el cáncer de piel


El 13 de junio se conmemora el Día Mundial y Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel, una fecha que busca concienciar sobre la importancia de la detección precoz y la prevención del cáncer más frecuente del mundo.

Un dato invita al optimismo: hasta el 95% de los casos son curables cuando se diagnostican a tiempo. Sin embargo, los expertos insisten en que la mejor estrategia sigue siendo la prevención, con el protector solar como aliado fundamental.

Uno de los conceptos que más preocupa a los especialistas es el de la llamada «memoria solar». Según explica Susanna Utrillo, Skincare technical en Montibello Skincare, se trata del efecto acumulativo que la exposición solar ejerce sobre la piel a lo largo de los años.

No solo hablamos de los rayos UV. La luz visible, el calor o la contaminación también contribuyen a un proceso silencioso que puede manifestarse años después.

«Muchas veces no vemos sus efectos inmediatamente. Lo que vemos hoy puede ser el resultado de años de exposición acumulada. Con el tiempo, esta exposición puede favorecer el estrés oxidativo, alterar la función barrera de la piel y acelerar su deterioro progresivo.»

Las consecuencias más evidentes suelen ser manchas, pérdida de firmeza o arrugas, pero el problema va más allá de la estética. «La exposición solar acumulada también puede afectar a la salud de la piel a largo plazo. De hecho, es uno de los principales factores de riesgo asociados al cáncer de piel», señala Susanna Utrillo.

La protección solar es una de las medidas más eficaces para reducir el daño provocado por la radiación y cuidar la salud cutánea a largo plazo. Su función es actuar como una barrera frente a los rayos ultravioleta, evitando que penetren en la piel y provoquen daños celulares.

Existen dos grandes tipos de filtros solares. Los filtros físicos o minerales, como el óxido de zinc o el dióxido de titanio, actúan reflejando y dispersando la radiación solar. Por su parte, los filtros químicos u orgánicos absorben la energía de los rayos UV y la transforman en una forma de energía inocua para la piel. Actualmente, muchas fórmulas combinan ambos tipos de filtros para ofrecer una protección más completa y confortable.

Sin embargo, no basta con aplicarlo una sola vez por la mañana. Debe reaplicarse cada dos horas cuando existe exposición solar prolongada y complementarse con otras medidas como sombreros, gafas de sol o evitar las horas centrales del día.

«La fotoprotección es uno de los gestos más importantes para preservar la salud y la calidad de la piel a largo plazo. Porque cuidar la piel no depende de un solo día, sino de los hábitos que mantenemos a lo largo del tiempo», explica Utrillo.

La gama Sun Age de Montibello Skincare ofrece una protección integral gracias a la tecnología Blue Oléoactif y una combinación de siete filtros solares de amplio espectro, fotoestables y biodegradables. Están diseñados para proteger la piel frente a la radiación UV, la luz azul, la radiación infrarroja y la contaminación, con un menor impacto sobre el medio marino.

La gama cuenta con formatos adaptados a todas las necesidades.

Mar Barbero

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Titulada Superior en Danza Clásica y Danza Española por el Real Conservatorio, lleva más de 30 años en el mundo de la Comunicación.

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