Mar Barbero de Zubillaga.
¿Depilación láser en el rostro?
La depilación láser se ha consolidado como uno de los tratamientos más demandados por su comodidad y resultados.
Sin embargo, cuando hablamos de vello facial femenino, la respuesta no es tan sencilla y, Abigail Arduan, especialista en estética facial avanzada y directora de los centros Arduan. nos aclara todas las dudas.
Durante la última década, se ha convertido en un estándar dentro de la estética profesional. Gracias a su rapidez, menor dolor y la promesa de una reducción progresiva del vello su popularidad se ha visto impulsada, sin embargo, no todas las zonas del cuerpo responden de la misma manera a este procedimiento.

“Lo que funciona en piernas o axilas puede no solo ser ineficaz en el rostro, sino incluso contraproducente. La clave está en entender la biología del vello, respetar la fisiología facial y saber cuándo la tecnología no es la mejor opción . El rostro femenino, y en particular el mentón, es una región con un comportamiento biológico completamente distinto”.
El mentón, la línea mandibular y el cuello anterior forman parte de las denominadas zonas hormonodependientes. Esto significa que los folículos pilosos de estas áreas presentan una alta densidad de receptores androgénicos y una gran capacidad de respuesta a estímulos hormonales, incluso en mujeres sin alteraciones endocrinas diagnosticadas.

“Son folículos muy reactivos”, señala Arduan. “Basta un estímulo térmico inadecuado para que un vello fino y casi imperceptible se transforme en vello terminal, más grueso y oscuro”.
Cuando la energía del láser no es suficiente para destruir completamente el folículo, puede actuar como un estímulo biológico, activando unidades pilosas que antes estaban latentes. El resultado es justamente el contrario al deseado.
A la sensibilidad hormonal se suma un factor anatómico determinante y es que el mentón presenta una densidad folicular por centímetro cuadrado superior a la de muchas zonas corporales como piernas, axilas o ingles. Esto incrementa el riesgo de que parte de los folículos reciban dosis subletales de energía.

En estos casos puede aparecer la llamada hipertricosis paradójica, un fenómeno caracterizado por la aparición de nuevo vello más abundante, grueso y extendido, incluso en áreas adyacentes a la zona tratada.
“No es un efecto raro ni anecdótico .Es una de las principales causas de insatisfacción en mujeres jóvenes que acudieron al láser para resolver un problema leve y acabaron cronificándolo”.
Uno de los fallos más frecuentes en la práctica estética es aplicar al vello facial los mismos protocolos que se utilizan para el cuerpo.
“Lo que es seguro y eficaz en una pierna puede convertirse en un factor de riesgo en el rostro. La estética avanzada no va de aplicar tecnología, sino de saber interpretar el tejido y su evolución en el tiempo”.

“Muchas mujeres llegan a consulta con una gran carga emocional. Lo que empezó como unos pocos vellos terminó afectando a su autoestima y a la confianza en los tratamientos y en los profesionales”.
Para Abigail, el consenso es claro: el vello facial femenino requiere una evaluación minuciosa y, en la mayoría de los casos, métodos selectivos como la depilación eléctrica (electrólisis o termólisis), que sigue siendo el método de elección por su capacidad de actuar folículo a folículo.
“El láser no está prohibido, pero debe reservarse a casos muy bien indicados, con información clara y honesta sobre los riesgos. Y ante crecimientos persistentes, siempre es prudente valorar una posible base hormonal antes de intervenir”, puntualiza la especialista.
A ello, añade “La verdadera excelencia profesional no consiste solo en dominar la tecnología, sino en saber cuándo no utilizarla y priorizar siempre la seguridad, la fisiología cutánea y el bienestar real”.

