Agencia Prensa Internacional API.
Con el asesoramiento de la doctora Susanna Unsworth, experta en salud de la mujer
Intimina quiere ofrecer información clara y rigurosa, y para el cuidado diario de la vulva, propone Balmy, su crema hidratante diseñada específicamente para esta zona.
La salud íntima femenina continúa rodeada de mitos, tabúes y conceptos erróneos que influyen directamente en la forma en que muchas mujeres perciben su cuerpo.
El olor, el flujo vaginal o la apariencia de la vulva siguen siendo motivo de preocupación, a menudo alimentada por la desinformación.

Esta es la razón por la que Intimina, compañía que ofrece la primera gama de productos dedicados a cuidar todos los aspectos de la salud íntima femenina, quiere contribuir a normalizar la conversación y ofrecer información clara y rigurosa con el apoyo de la doctora Susanna Unsworth, experta en salud de la mujer y colaboradora de la marca.
La vulva y la vagina son partes complementarias del cuerpo femenino, cada una con funciones y características propias.
La vulva, los genitales visibles, incluye el monte de Venus, el clítoris, los labios mayores y menores, el vestíbulo y el periné. Es clave en la función sexual y muy diversa en formas, tamaños y colores.

La confusión entre vulva y vagina es frecuente, por lo que usar un lenguaje correcto ayuda a entender el propio cuerpo y normalizar la conversación sobre salud íntima.
La vagina, un conducto muscular y elástico, conecta el útero con el exterior (la vulva). Permite el paso del flujo menstrual, la inserción de tampones o copas menstruales y el parto. Su entorno ligeramente ácido favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas, lo que la convierte en un órgano autorregulado, protector frente a infecciones y con una capacidad única de adaptación.
¿Qué es lo normal cuando hablamos de olor y flujo vaginal?
El olor vaginal es completamente normal y puede variar a lo largo del ciclo menstrual. Factores como los cambios hormonales, el sudor o incluso la alimentación influyen en él.
El flujo vaginal, lejos de ser un signo de mala higiene, cumple una función esencial: ayuda a mantener la vagina limpia y protegida. Está compuesto por células vaginales y cervicales, bacterias beneficiosas, moco y agua, y contribuye a equilibrar el pH y a proteger frente a infecciones.

Cambios a lo largo del ciclo, un color transparente o blanquecino y un olor suave son características habituales y no deben ser motivo de preocupación.
“Un error común es pensar que cualquier picor, flujo o irritación es candidiasis. Aunque es frecuente, muchas afecciones cutáneas, cambios hormonales u otras infecciones pueden provocar síntomas muy similares. Si no mejoran rápidamente con tratamientos básicos de farmacia, es importante acudir a un profesional en lugar de asumir que siempre se trata de candidiasis” nos explica la doctora
La sensibilidad de la piel íntima también varía a lo largo del ciclo menstrual.
Durante la menstruación, la bajada de estrógenos puede afectar a la función barrera de la piel, provocando mayor sequedad, inflamación y sensibilidad. Esto hace que ciertas prácticas, como la depilación agresiva o el uso de productos irritantes, resulten más molestas en esos días.
Desde la parte externa con la vulva, con su diversidad natural, hasta la vagina, un órgano elástico y autorregulado, el cuerpo femenino está diseñado para adaptarse y protegerse. Comprender los cambios normales en el olor, el flujo y la sensibilidad a lo largo del ciclo menstrual es esencial para el autocuidado, la confianza y el bienestar íntimo.
“La textura suave y respetuosa de Balmy la convierte en un aliado ideal para el bienestar íntimo diario, reforzando la importancia de prestar atención a esta zona como parte de una rutina de autocuidado consciente y saludable”, añade Pilar Ruiz, responsable de comunicación de Intimina en España.

