LAS BODAS DE FÍGARO EN EL TEATRO REAL

Mazy / Fotos Javier del Real.

La obra de e Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), en una nueva coproducción con la Metropolitan Opera de Nueva York, donde se presentará posteriormente


Considerada la más perfecta de las óperas de Mozart, Las bodas de Fígaro, estrenada en 1786, fue escrita en menos de un año de manera frenética y exaltada por Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) y el escritor y libretista Lorenzo da Ponte (1749-1838), en su primera y fecunda colaboración, que continuaría con Così fan tutte y Don Giovanni.

Ambos creadores estaban imbuidos del fervor de las nuevas ideas revolucionarias que defendía descaradamente la obra teatral de Pierre-Augustin de Beaumarchais (1732-1799) en la que se basa la ópera, La folle journée, ou Le mariage de Fígaro, estrenada con gran escándalo y alboroto apenas un año antes, provocando la reclusión del autor y la prohibición de la obra en diversas cortes europeas.

Con gran pericia Da Ponte reduce y disimula el contenido más explícitamente político de la obra, manteniendo las complejas relaciones entre los distintos personajes, a los que la fabulosa partitura de Mozart otorga una inusitada profundidad psicológica, escondida bajo las formas clásicas de la opera buffa.

La música, sustentada en un armazón perfecto de simetrías e ingeniosos juegos estructurales y armónicos, con arias y números de conjunto de enorme belleza, sugiere, delata, contradice, insinúa, desmiente e ilumina lo que esconden las palabras de los protagonistas, dentro de un enredo que trasciende en mucho la comedia burlesca.

En su propuesta escénica, Robert Carsen intenta explorar lo que late en el alma de los personajes, auscultando el lado inconfesable, ambiguo, siniestro o lascivo de las relaciones marcadas por el abuso de poder, ya sean en un contexto político, económico o social.

Para eso traslada la trama a un espacio en el que conviven lo público y lo privado, como el palacio del Elíseo, en París: un edificio del siglo XVIII que acoge la residencia del jefe de gobierno y los despachos de su gabinete y donde la complejidad de las relaciones personales y profesionales acercan el espectador de hoy al lado más oculto y profundo de la comedia mozartiana.

La ópera contará con dirección musical de Stefano Montanari, que debuta en el foso del Real, pero que actuó como violinista en su escenario en un concierto protagonizado por Andreas Scholl en 2016.

Estará al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real y de un doble reparto en el que destacan los barítonos Mattia Olivieri y Carles Pachon (conde de Almaviva); las sopranos Olga Kulchynska y Elsa Dreisig (condesa de Almaviva), y Sara Blanch y Sabina Puértolas (Susanna); los barítonos Luca Micheletti y Germán Olvera (Fígaro), las mezzosopranos Cecilia Molinari y Lucia Caihuela (Cherubino) y las sopranos Lucía Iglesias -que participó en Crescendo- y Lucía Martín-Cartón (Barbarina).

Telefónica, como principal mecenas tecnológico del Teatro Real desde el año 2005, es una de las empresas que más ha contribuido al desarrollo digital y a la mejor conectividad de esta institución.

Del 10 al 27 de noviembre el Teatro Real ofrecerá 13 funciones de la obra.

Mar Barbero

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Titulada Superior en Danza Clásica y Danza Española por el Real Conservatorio, lleva más de 30 años en el mundo de la Comunicación.

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