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La diseñadora se inspira en su propio universo creativo para re-interpretarlo desde una perspectiva actual
La colección parte de un ejercicio de autoexploración en el que la diseñadora re-visita sus códigos más reconocibles y los reinventa mediante el uso de nuevas herramientas creativas como la Inteligencia Artificial.
Sus icónicas formas -corazones, estrellas, nubes y figuras geométricas- se transforman y evolucionan, generando nuevas combinaciones visuales que mantienen la esencia colorista y optimista característica de la marca.
La colección propone así un diálogo entre tradición e innovación, donde el legado creativo de Agatha Ruiz de la Prada se fusiona con las posibilidades que ofrece la tecnología.
La selección de materiales busca aportar textura, volumen y riqueza visual a las prendas, reforzando las siluetas y las formas características de la firma.
La colección apuesta principalmente por tejidos naturales, que aportan calidad y estructura a las piezas.
Entre los materiales utilizados destacan panas, lanas, tejidos de pelo, paños y tafetanes, que permiten jugar con contrastes de textura y volumen. Estos tejidos contribuyen a transmitir el carácter creativo, expresivo y dinámico de la propuesta, reforzando la identidad visual del universo de Agatha Ruiz de la Prada.
Todas las creaciones de la diseñadora se han convertido en un verdadero medio de expresión artística y desde sus primeros años en el mundo de la moda comenzó a exhibir algunas piezas maestras en galerías y museos de diferentes ciudades de Europa, América y Asia.








