¿Rejuvenecer el  cuerpo tras la Menopausia?

Aunque parezca increíble, sí, es posible y de manera fácil y segura.

La liposucción asistida por láser o LIPOLÁSER se ha convertido en la forma más eficaz de eliminar esta grasa localizada, asegurando la retracción homogénea de una piel sin el tono ni la elasticidad de la juventud.

También llamada LASERLIPÓLISIS, se trata de una técnica quirúrgica de elección para el tratamiento definitivo del contorno corporal en pacientes maduras, ya que asegura el reajuste cutáneo o skin tightening, en tejidos comprometidos por la edad. La faceta artística del médico no forma parte del protocolo reglado, pero resulta fundamental para la interpretación quirúrgica de la corrección deseada por la paciente, en un periodo de alta exigencia estética como la MENOPAUSIA.

Muy altas son las expectativas que una mujer deposita en su cirujano, cuando decide eliminar los excedentes grasos que antes no tenía, en zonas como la cintura, el abdomen o los brazos. Pero, más de 3000 LIPOLÁSER realizados, permiten a IML (Instituto Médico LÁSER) comunicar las técnicas que consiguen el mejor y más seguro reajuste de una piel, que ha perdido tono cutáneo y apoyo muscular, debido a la bajada drástica de los estrógenos.

 

 

Su alta densidad en receptores estrogénicos explica la vulnerabilidad cutánea frente al descenso de estas hormonas en la MENOPAUSIA. La piel se vuelve más fina, presenta signos atróficos y acusa una gran tendencia al descolgamiento. Disminuye la producción sebácea y el sudor, poderosos plastificantes del film hidrolipídico. La piel se vuelve más seca, escamosa y menos elástica, circunstancia que se corresponde con el significativo descenso del colágeno y la elastina. Las mucosas pierden su grado de humedad, al tiempo que la piel se va poblando de arrugas. Aumenta la permeabilidad y reactividad vascular, así como la cantidad de agua en el estrato córneo, por retraso de la renovación celular.

La mujer post-menopáusica adquiere un mayor grado de hiper-pigmentación con las mismas horas de exposición al sol y el mismo estilo de vida, que una mujer pre-menopáusica. No solo la MENOPAUSIA, sino el declive natural de las funciones fisiológicas en el envejecimiento, comprometen la masa muscular, que sufre una disminución mucho más intensa en la mujer que en el hombre, debido a la supresión estrogénica. Tanto es así, que existe el doble de tejido muscular no contráctil en una mujer menopáusica, que en una mujer joven. La pérdida de masa ósea se corresponde con la pérdida de músculo porque la síntesis disminuida de vitamina D entre otras causas, afecta también a la producción de fibras musculares tipo II.

La disminución de la fuerza es de 0,4 y 0,8 kg por década, de tal manera que una mujer con 65 años es más débil que un hombre a los 85. Esta atrofia muscular se ve agravada por la disminución de la actividad física y de la ingesta de proteínas. El stress oxidativo, que afecta al ADN mitocondrial, compromete la capacidad de las células musculares para producir energía, contribuyendo a este proceso debilitante y a la tendencia por ganar peso. Los cambios de la silueta en la MENOPAUSIA son en gran medida, consecuencia de la bajada de la Lipoproteín-lipasa (LPL), una enzima que transforma los triglicéridos (grasa) en combustible para el músculo. Cuando esto ocurre, se produce un excedente graso sin utilizar por la musculatura, que ve mermada la energía, fuerza y funcionalidad contráctil. De esta manera, nalgas, glúteos y muslos acaban sufriendo una atrofia progresiva, mientras que tripa y abdomen aumentan de volumen, a fuerza de acumular grasa y agua intramuscular.

El skin tightening que asegura la emisión láser, convierte el LIPOLÁSER en la técnica perfecta para la eliminación de la grasa localizada tras la MENOPAUSIA. La flacidez característica en este periodo, es un factor de riesgo que la experiencia adquirida en IML, tras 10 años de práctica continuada, se resuelve mediante estos consagrados gestos quirúrgicos: MARCACIÓN, EMISIÓN, INCISIONES y APLICACIÓN. Es importante dibujar 5 cms. adicionales en el diseño redondeado con el que se marca la zona a tratar, a fin de extender la emisión láser hasta este segundo límite. Buen ejemplo es la zona del abdomen, que no se puede abordar sin considerar los flancos y los rollitos del sujetador. Aunque el láser consigue un acabado cutáneo más homogéneo que el de las cánulas en una liposucción convencional, hay que tener en cuenta que asegura una retracción cutánea proporcional a la extensión tratada.

La estrategia para garantizar un reajuste satisfactorio del tejido flácido en la MENOPAUSIA, consiste en ampliar la zona de tratamiento. Aunque el defecto requiera una marcación de 10-15 cms. por ejemplo, será necesario aplicar el láser a 15 cms periféricos. Dado que las zonas a tratar en estas circunstancias suelen ser amplias, deben buscarse áreas ocultas en los pliegues naturales (surco submamario, región inguinal). En la espalda por ejemplo, donde dichos pliegues no existen, se recomienda lubricar abundantemente los abordajes para evitar el roce de los instrumentos y facilitar una cicatrización imperceptible.

Aunque el láser es conducido a través de una finísima varita flexible, es importante orientarla según el resultado que se quiera obtener. La dirección para tratar los rollitos del sujetador, que son horizontales, ha de ser vertical.

 


Mar Barbero de Zubillaga

Mar Barbero

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Titulada Superior en Danza Clásica y Danza Española por el Real Conservatorio, lleva más de 30 años en el mundo de la Comunicación.

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